Salario Mínimo Interprofesional igual al 60% del Producto Interior Bruto per capita

Consideramos que existe una relación directa entre la capacidad de consumo general de la población, el crecimiento económico y el índice de empleo: conforme aumenta o disminuye la renta disponible, aumenta o disminuye el consumo y -en consecuencia- se crea o destruye empleo. Así, cuando aumenta la renta disponible -por ejemplo, vía endeudamiento o mediante políticas redistributivas- aumenta el consumo y, en consecuencia, el empleo. Del mismo modo, cuando disminuye la renta disponible -por ejemplo, al tener que devolver el principal más los intereses del capital prestado, o mediante políticas fiscales regresivas- disminuye el consumo y, en consecuencia, aumenta el paro.

A partir de la hipótesis de que el nivel de empleo es una función de la renta disponible para el consumo y el ahorro de la población, llegamos a la conclusión de que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es una herramienta clave en manos del Gobierno para estabilizar la economía y crear empleo a medio plazo: un nivel de participación suficiente de todos los trabajadores en la riqueza total que producen a lo largo del año (PIB) garantiza un nivel estable de consumo, ya que es más probable que estos trabajadores gasten la mayor parte de sus ingresos, fomentando la actividad productiva y activando el ciclo económico.

Por tanto, proponemos que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se fije en España como un porcentaje del Producto Interior Bruto per capita. Dicho porcentaje debe situarse en un punto de equilibro que permita establecer diferencias salariales que reflejen el distinto valor del trabajo de cada persona, que los pequeños empresarios en sectores de menor valor añadido puedan pagarlos y -a su vez- que se produzcan los efectos distributivos de la renta necesarios para reactivar la economía y crear empleo.

El porcentaje propuesto es del 60% del PIB per cápita, ligeramente por encima del de aquellos países asimilables a España en los que existe el Salario Mínimo, pero muy por encima del 38,87% que representaba el SMI en España durante 2011. En ese mismo año, observamos que este porcentaje varía en una horquilla que va desde el 42,44% de Portugal al 56,86% de Grecia; siendo los de Reino Unido (46,61%) y Francia (53,53%) los más comparables por magnitud. De llevarse a cabo esta medida, que se implantaría progresivamente a lo largo de 4 años, el SMI se hubiera situado en 14 pagas de 990€ para 2011, todavía muy lejos de la Europa desarrollada, como se observa en la página 256 del Anuario Eurostat 2011.

El impacto de la medida en los costes salariales se vería mitigado por la proporción relativamente pequeña del mercado laboral directamente afectada (los que cobren menos del nuevo SMI, un ~15-20%), por su implantación progresiva y por la posibilidad de tomar medidas correctoras sectoriales. Como aspectos positivos, incrementaría la renta disponible y -presumiblemente- el consumo (y con él, la actividad y beneficios empresariales), e incentivaría
la mejora generalizada de los procesos productivos en toda la economía nacional, dado que los sectores menos competitivos de la economía se verían obligados a innovar para afrontar el precio creciente de la mano de obra y se contribuiría al trasvase de mano de obra de sectores de baja productividad/valor añadido hacia actividades más productivas/de más valor; así como a igualar los salarios entre hombres y mujeres.

Creemos que esta propuesta es técnicamente superior a otras similares, como la de la Carta Social Europea -que recomienda que el SMI equivalga al 60% del salario medio del país, en nuestro caso 13.674,12€ brutos anuales en 2010- puesto que el Salario Mínimo se referencia a un factor objetivo y determinante de la capacidad para pagar nóminas (el PIB), que es ajeno a la propia estructura salarial (evitando el autoreferenciado) y permite que se produzcan ajustes de forma dinámica según evolucione de la economía, absorbiendo la inflación como parte del PIB.

A modo de referencia, en aquellos países en los que no hay Salario Mínimo el sueldo medio se sitúa por encima del 100% del PIB per capita (Datos de 2010 - Alemania: 138,03%, Dinamarca: 131,08%, Finlandia: 115,99%, Suecia: 101,94%), mientras que en España este dato era del 98,73% en 2009.

Propuesta original: 

Situar progresivamente, a lo largo de cuatro años, el Salario Mínimo Interprofesional en el 60% del Producto Interior Bruto per capita. Dicha cantidad hubiera sido -según datos de Eurostat- de 13.860€ brutos anuales, o 990€ en 14 pagas, para el año 2011.

Referencias: 
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