Disolución de Unión Ciudadana por la Democracia

Visto el refrendo del Tribunal Constitucional a la nueva legislación electoral que exige avales para la presentación de candidaturas, así como la escasa participación e interés que despierta el proyecto político de UCiD y la insuficiente financiación de que adolecemos desde el inicio, creo que ha llegado el momento de asumir que no hay demanda para lo que ofrecemos y buscamos.

Por tanto, y a la espera de lo que decida el Tribunal Europeo de DDHH de Estrarburgo sobre la demanda presentada en relación a los avales electorales, propongo -al amparo del artículo 30 de los Estatutos- la disolución de Unión Ciudadana por la Democracia.

Dicha disolución se producirá, de acuerdo con los Estatutos, cuando más del 80% del total de los afiliados se hubieran pronunciado, sin mediar delegación de voto, sobre el punto del orden del día correspondiente a la disolución en dos (2) sesiones distintas de la Asamblea General separadas entre sí por más de seis (6) meses; el acuerdo se hubiera alcanzado por unanimidad en ambas y no se hubieran realizado nuevas solicitudes de afiliación entre las mismas.

De ser aprobada esta primera resolución, quedaríamos a la espera de la decisión del Tribunal Europeo de DDHH de Estrarburgo. En caso de que nuestra demanda no prosperase, procederíamos a la segunda votación y disolución definitiva del partido.

Propuesta original: 

Disolver Unión Ciudadana por la Democracia

Estado: 

Comentarios

Tranquilidad. Roma no se hizo en un día. Creo que es demasiado precipitado. Sí que se podría proponer un Equipo Coordinador de transición para mejorar el partido.

Tiene futuro, creerme. Tengo buen ojo para estas cosas con mi "escasa" intuición política.

Propongo eliminar lo de la disolución como punto del orden del día. Es más, informo que presentaré mi afiliación, y podría arrastrar a más gente que conozco para reactivar el partido.

Quizá haga falta cambio de imagen (¿más colorida?), una gran política de Comunicación y Difusión... Se puede, hacerme caso. Os lo dice un concejal electo y un representante universitario. Todo llega ;)

En este momento mi vida tiene otros proyectos que me ilusionan más, y en los que no me cuesta poner energía.

Por otro lado, cada vez está más claro que este país es el feudo de 400 familias y que los que no queremos eso no vamos a poder hacer nada con sus reglas (y además somos muy pocos). No es oponerse a 400 familias que poseen el país, es también intentar hacer algo que el 90% de los esclavos no quieren.
Ahora prefiero poner mis esfuerzos en cosas que me sirvan a mí y a los míos. Otras cosas ya no tienen sentido para mí.

Por cierto:

Imagine there's no heaven
It's easy if you try
No hell below us
Above us only sky
Imagine all the people living for today

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people living life in peace

You, you may say
I'm a dreamer, but I'm not the only one
I hope some day you'll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people sharing all the world

You, you may say
I'm a dreamer, but I'm not the only one
I hope some day you'll join us
And the world will live as one

El artículo de Alberto Garzón La necesidad de cambiar la ley electoral se dicen algunas cosas interesantes que tienen que ver con algunos de los problemas con que se ha encontrado UciD:
“Hay que tener mucho cuidado cuando se dicen cosas tales como “se ha manifestado la voluntad del pueblo” al término de un proceso electoral. Porque puede que, como ocurre en España, eso sea absolutamente falso. Y es que entre la voluntad del pueblo, expresada en votos, y la representación política, expresada en escaños, media el sistema electoral. Lo que significa que la veracidad de aquella afirmación dependerá de cómo opera el sistema electoral, y hay un enorme abanico de opciones posibles.
En términos generales puede decirse que un sistema electoral tiene dos modelos ideales distintos. Está el modelo mayoritario, donde el ganador de un territorio o circunscripción es el que se lleva todos los escaños en juego, y está el modelo proporcional, donde se asigna un número de escaños en función proporcional al número de votos recibidos. En España existe un modelo mixto para las elecciones al Congreso que hace que sólo algunas circunscripciones, de las 52 que existen, sean asignadas realmente de forma proporcional, mientras que la gran mayoría tienen un sistema tendente al modelo mayoritario.
Este sistema electoral, injusto porque deja sin representación a gran parte del electorado y empuja al “voto útil” a otra gran parte (ambos procesos que merman gravemente la democracia), no es desde luego inocente. Es el resultado político de intentar dejar sin representación a partidos de izquierdas con una gran base social distribuida a lo largo de todo el Estado. De hecho, la ley original es preconstitucional y tenía como objetivo garantizar la “estabilidad” democrática e impedir una excesiva fragmentación en el parlamento. En definitiva, fue una ley escrita para empujar a un bipartidismo excesivo que, en combinación con un sistema de partidos escasamente democrático, permitiera a los poderes económicos influir con más eficiencia en la dinámica política.
El origen de la ley electoral actual está en la Ley 1/1977 de 4 de enero, que luego se convertiría sin apenas cambios en el Real Decreto-Ley 2/1977 de 18 de marzo. Ambas fueron aprobadas por las cortes orgánicas franquistas y pretendían ser únicamente la base de las elecciones de junio de 1977. Fueron por lo tanto normas provisionales de la transición, aunque sin embargo la Constitución de 1978 recogió los puntos fundamentales de aquellas leyes en su cuerpo jurídico. Un cuerpo muy difícil de modificar porque requiere el consenso muy elevado en el parlamento. La Constitución recoge que el número de diputados oscilará entre un mínimo de 300 y un máximo de 400, que la circunscripción electoral es la provincia y que el reparto dentro de cada circunscripción será proporcional. Pero el resto de elementos están recogidos en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que es más fácil de modificar.”

Los acontecimientos recientes demuestran que algo como UCiD es necesario para que la sociedad se convierta en algo más igualitario y beneficioso para todos. Vivimos en un sistema en el que es necesario que alguien pierda para que otros ganen y las ganancias, últimamente de manera indiscretamente voraz, se están haciendo masivas con lo que la pobreza, la desigualdad y la injusticia campan a sus anchas de manera impune y sin visos de ser perseguida por una justicia totalmente parcial.

Con este marco y tal y como he dicho antes, las posibilidades de que el partido salga adelante deberían ser masivas pero como ha comentado Vladi, ahora mismo tengo en mi vida otras cosas que yo considero más importantes que no me permiten prestarle toda la atención que se merece (y que requiere) esta organización.

A pesar de todo, votaré a favor.

Siento haber estado tan ajeno al trabajo que unos pocos habeis llevado a cabo. Me gustaría no disolver UCID y que de alguna manera fuese posible la utopía de seguir avanzando.

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