¿Cómo eliminar la influencia de los grupos de poder?

Voy a contar una historieta y, al final, propondré unas preguntas.

Hace unos años, antes de la crisis del petroleo de los años 70, los edificios no se aislaban térmicamente y las calefacciónes de las viviendas eran centralizadas. Cuando el precio del petroleo se disparó, se promulgó en España la norma NBE-CT-79 (NBE=Norma Básica de la Edificiación, CT=Condiciones Térmicas, 79=1979) que limitaba las pérdidas de calor que un edificio podía tener. El objetivo era disminuir el consumo de combustible.

Entonces ¿por qué se dejaron de hacer instalaciones centralizadas?

Se puede justificar porqué un sistema centralizado es más eficiente que veinte individuales. Además hoy en día no es necesario cocerse por sistema en una vivienda con calefacción central y se puede cuantificar hasta el cuarto decimal la energía que ha gastado cada vecino.

Pero los sistemas individuales tienen grandes benecios para dos colectivos: el que fabrica las calderas y el que vende el gas: no es lo mismo vender una caldera que veinte, no es lo mismo tener un contrato de suministro que veinte, no es lo mismo tener un contrato de mantenimiento que veinte. Con la excusa de la “comodidad” el sector energético, en condominio con el industrial, nos ha vendido veinte instalaciones (y nos las hemos comprado).

¿Por qué cada año cambian los libros de texto? ¿por qué los médicos de la Seguridad Social recetan medicamentos que no son genéricos? ¿por qué si mi médico me receta Clamoxil, 3 veces al día durante 7 días, el paquete de Clamoxil trae 15 pastillas? ¿por qué si se promulga una ley contra el redondeo, Telefónica me sube el establecimiento de llamada?

Las preguntas que quisiera debatir es: ¿cómo se elimina la influencia de esos grupos energéticos, económicos, editoriales, de comunicación, farmacéuticos etc. de los servicios públicos? y ¿cómo se formula esta idea como una propuesta política?

En mi opinión, hay varias iniciativas que se pueden adoptar para restringir la influencia de los grupos de poder, pero casi todas implican que se tomen medidas de carácter legislativo o regulatorio, de ahí la importancia de que los partidos políticos sean financieramente independientes.

En primer lugar, el legislador puede intervenir en los mercados para promover la competencia justa y real o, dicho de otra manera, hacer cumplir las leyes del mercado, leyes que tanto defienden e incumplen los partidarios del liberalismo económico. Cosas concretas que se pueden hacer:

  1. Eliminar barreras de entrada al mercado, de modo que quien esté dispuesto a competir pueda iniciar su actividad sin grandes inversiones. En este sentido, las licencias del Gobierno para telefonía móvil o las cuotas de producción láctea impuestas por la Unión Europea son claras barreras que crea escasez donde no la hay, y perjudican a los consumidores.
  2. Maximizar el acceso a las tecnologías de producción y la movilidad de los recursos. En este sentido, se podrían suprimir las patentes, que restringen a los competidores el uso de tecnologías. Y que nadie se preocupe, que quien quiera seguir en el mercado seguirá innovando para ganar cuota de mercado o diferenciarse. Igualmente, se podría crear una sociedad estatal para gestionar la red de telecomunicaciones que Telefónica heredó de su etapa de monopolio estatal, de modo que los operadores acedan en igualdad de condiciones a la red (no como ahora). Si el sector público mantiene las carreteras, no veo por qué no hacer lo mismo con las conexiones de datos.
  3. Información completa y perfecta. Es decir, que productores y consumidores conozcan el marco regulatorio de las actividades económicas, sus obligaciones y derechos (completa); y que las decisiones que se toman sean conocidas de forma pública e inmediata (perfecta). En este sentido, se podría obligar por ley a que los productores muestren en el exterior de sus locales listados con todos los precios de todos los productos y las variaciones de precio en los últimos 2 meses, y que incorporen dicha información a una mega base de datos pública que permita comparar precios entre productos, establecimientos y localidades a lo largo del tiempo.

En España, casi todos los sectores importantes están copados por 3-4 compañías, oligopolios que infringen estos principios básicos para maximizar sus beneficios, a costa de minimizar la utilidad que recibe el consumidor por su dinero.

Si no es posible fomentar la competencia justa y real de forma indirecta, otra medida que se puede adoptar es la creación de empresas públicas que lleven la competencia al mercado. De esta manera, cuando haya unos cuantos precedentes, las empresas se sentirán incentivadas a competir cuando sientan la amenaza de que el Estado decida crear una empresa pública que compita con ellos.

También creo que serían necesarias medidas de carácter social / cultural. Por una parte, flexibilizar la demanda de productos, que parece que nos da vergüenza preguntar el precio de las cosas y acabamos pagando lo que nos pidan. Una demanda flexible implica unos precios flexibles, la manera más efectiva de luchar contra la inflación es dejar de consumir.

Otra medida necesaria es crear presión social hacia quienes aprovechan su posición para intereses personales (desde el político corrupto hasta el médico del Clamoxil™), reprochando su actitud y, en el caso de personas condenadas, dando publicidad a sus injurias hacia el Estado, que carguen con esa mancha el resto de sus días.

Esto son sólo algunas ideas

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